
Históricamente, Hong Kong fue ocupada por los chinos desde la era neolítica, hasta el Siglo XVI fue una pequeña comunidad pesquera, refugio de piratas y contrabandistas. En el siglo XVII, entro en la historia de China formando parte de las luchas entre la dinastía Ming y la dinastía Ping.
La segunda aparición en la historia fue tras la Primera Guerra del Opio, cuando la isla de Hong Kong es cedida, con carácter indefinido, por China a Gran Bretaña mediante el Tratado de Nanking en 1842.
Un poco de historia
La guerra del Opio o Guerra anglo-china ocurrió entre 1839 y 1860, la historia oficial reza que fue por conflictos comerciales entre China y el Reino Unido. La verdad es que China, por decisión imperial, decidió luchar en serio contra el consumo de drogas, particularmente el destructivo opio, advertido de que traía graves consecuencias sociales y económicas. Mientras tanto la compañía británica de las Indias Orientales, administradora también del territorio de la India, tenía un negocio muy lucrativo (digamos que muy similar al trafico de cocaína hoy desde México a los EE.UU). Los súbditos de la Reina Victoria cultivaban el opio en la India británica y lo introducían en China. Constituía una importante fuente de ingresos y servía para equilibrar su balanza de pagos con China al compensar el gasto de las crecientes cantidades de té chino que Gran Bretaña importaba. Negocio redondo, click-caja. (Pero los británicos no descubrieron nada, los entrepreneur fueron los españoles casi un Siglo antes, luego los holandeses dominaron el mercado a partir del siglo XVII y tuvo su era dorada con los británicos en el XVIII).
En 1829 el gobierno imperial chino prohibió el consumo de drogas en todo su territorio, pero Gran Bretaña siguió circulando la droga clandestinamente. Tras reiteradas quejas diplomáticas sin respuesta alguna, para que terminaran con el contrabando, el regente Lin Zexu incautó gran cantidad de opio. La señora Reina enfureció y pensó que nunca se entendería con el Emperador Daoguang, entonces, apoyándose en los reclamos de los comerciantes británicos, en noviembre de 1839 envió a la flota británica para atacar a la armada china en Hong Kong, iniciándose así la contienda. Que concluye con la derrota de China.
Los representantes del Imperio Británico y de la China de Qing negociaron los términos de la rendición a bordo del navío de guerra británico HMS Cornwallis, en aguas de Nankín el 29 de agosto de 1842.
El gobierno de Qing quedó obligado a pagar a los británicos 6 millones de dólares de plata por el opio que había sido confiscado por Lin Zexu en 1839 (Artículo IV) 4 millones de dólares en compensación de las deudas que los comerciantes de Hong en Cantón debían a los británicos (Artículo V) y otros 12 millones como compensación por los costes de la guerra (VI). En total, 21 millones de dólares debían ser pagados en un plazo de tres años con un interés anual del cinco por ciento en las cuotas que no fueran entregadas a su debido tiempo (Artículo VII) Entre otras tantas exigencias, se vio obligada a tolerar el comercio del opio y a firmar tratados unilaterales en los que se le forzaba a abrir sus puertos y liberar su comercio (digamos que poco ha cambiado la técnica y la táctica).
Finalmente en el Tratado de Nankín, China cedió Hong Kong a Gran Bretaña y amplió el territorio de concedido a los portugueses.
Victoria, que se la tenía prometida a Daoguang, opero alentando rebeliones como la de Taiping en 1850, que desencadeno la segunda guerra del opio y la Rebelión Boxer en 1899, y finalmente el levantamiento armado encabezado por Sun Yan-set y el Kuomintang, que traería como consecuencia el derrocamiento, en 1911, de la Dinastía Qing. Tarea concluída. (¿No es actual?)
Toda esta serie de acontecimientos permitió la irrupción en el escenario de Estados Unidos, Alemania, Francia y Rusia que forzaron a China a firmar diversos convenios que son conocidos como “Tratados Desiguales”. Como consecuencia de ellos, en 1860 China se vio apremiada a abrir otros once puertos al comercio exterior, lo que le causa una gran crisis económica y perdida total de la soberanía.
Estos tratados dieron lugar a una situación comercial para China que duraría casi cien años. A pesar de que China recuperaría sus tarifas aduaneras en los años ´20, la extraterritorialidad no sería abolida hasta 1943.
Moraleja: cambian las caras, cambian los nombres, cambian los discursos; el fin, la forma y el resultado sigue siendo el mismo.
Salú